Las presentaciones de la Sinfónica Juvenil venezolana comenzarán el 24 de enero, en las ciudades de Oviedo, Valladolid, Zaragoza y finalizarán el 27 con un concierto en el Auditorio Nacional en Madrid.
Los 200 músicos de la Orquesta Sinfónica Juvenil venezolana Simón Bolívar, dirigidos por el joven maestro, Gustavo Dudamel, de 26 años, interpretará piezas como "La Consagración de la Primavera" de Stravinski y obras de Chaikovski y Manuel de Falla, entre otras.
El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela fue creado por el maestro José Antonio Abreu y aproximadamente unos 250.000 niños y adolescentes de toda Venezuela forman parte de este sistema
Es una fundación estatal que agrupa a 250 orquestas integradas por niños y jóvenes, de las cuales la Simón Bolívar es la más conocida.
La premisa de Abreu es que la música es un instrumento para el desarrollo social y sigue aún al frente del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles que fundó en 1975 y cuyo modelo, reconocido por instituciones internacionales, ha inspirado ya proyectos similares en otros países.
"La formación artística contribuye a fomentar los valores", señala el maestro venezolano, quien explicó que los niños, antes de tener uso de razón, son ya sensibles a artes como la música, y que "en la edad pre-escolar se forman los valores".
La integración de los niños, en su mayoría de sectores más pobres a las orquestas les aporta "un sentido de equipo" cuyo resultado es "indisoluble", dijo Abreu.
"Es una empresa colectiva" de los niños, subrayó Abreu, quien afirma que "lo más terrible de la pobreza es la falta de identidad; no ser nada", citando a la madre Teresa de Calcuta.
La democratización del arte musical, el carácter de programa social prioritario para la capacitación y rescate de las nuevas generaciones, el establecimiento integral de audaces proyectos nacionales de Acción Social por la Música, en el ámbito de las mayorías juveniles e infantiles, se impone día a día, como prodigioso instrumento de organización social y desarrollo comunitario.
Unos 250.000 niños y adolescentes en toda Venezuela forman parte de este sistema estatal aunque, según Abreu, el impacto social que supone alcanza a millón y medio de personas, familiares en su mayoría de los menores integrados en lo que define como "un proyecto social".
Los integrantes de la orquesta provienen de diversas partes de Venezuela y se considera que son los mejores de cada una de las orquestas locales. Algunos consideran que ser miembro de la orquesta es un paso muy importante en la carrera de los músicos sinfónicos venezolanos. Muchos de sus miembros han recibido apoyos para estudiar en prestigiosas escuelas y conservatorios alrededor del mundo.
En 2007, la Sinfónica Juvenil venezolana y su director, Gustavo Dudamel, cosecharon grandes elogios por parte de la crítica especializada y el público en sus giras por Estados Unidos y varios países europeos.
Abreu, que recibió en 2006 el Premio UNICEF por su dedicación a la juventud y a la infancia, señaló que la Fundación ya tiene "tres generaciones de maestros" y que una de sus prioridades es precisamente la formación para poder extender y exportar esta filosofía de la música.